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03/12/2017 - 11:30 General
discapacidad intelectual, salud mental, psicología, psiquiatría, estimulación

Con motivo hoy 3 de diciembre del día internacional de las personas con discapacidad, el Centro San Juan de Dios (CSJD) de Ciempozuelos, ha presentado los resultados preliminares de su estudio sobre los efectos de la estimulación multisensorial en usuarios gravemente afectados que hacen uso de la sala multisensorial del centro hospitalario.

Este estudio, llevado a cabo por Carlos de Pablo-Blanco, psicólogo y coordinador facultativo del Área de Atención a Personas con Discapacidad Intelectual del CSJD de Ciempozuelos, y Nuria Fernández-Cid, psicóloga en prácticas, tiene como objetivo comprobar los efectos de la estimulación multisensorial en los usuarios gravemente afectados que hacen uso de la sala multisensorial del centro.

Por un lado, se ha evaluado la efectividad inmediata de la sala comparando las respuestas conductuales y fisiológicas de los participantes al entrar y al salir de la sala. Como señala De Pablo-Blanco, “los resultados obtenidos constataron un aumento significativo en la puntuación entre las respuestas conductuales y fisiológicas al empezar y al finalizar las sesiones. Las respuestas eran significativamente menores antes de comenzar la intervención que después de las mismas”. Por otro lado, también se ha evaluado la efectividad comparando las respuestas sensoriales del grupo de participantes con un grupo de usuarios control que no participaban en la sala.  “En este sentido se encuentra un incremento en los resultados pre-post del grupo experimental”.

En este estudio, se demuestra un efecto beneficioso durante el tratamiento. “La terapia de estimulación multisensorial –informa Carlos de Pablo-Blanco- produce efectos inmediatos favorables sobre la activación fisiológica y conductual de las personas con discapacidad intelectual. Se trata de un medio muy favorable para ayudar a estas personas con los aprendizajes básicos y a tener relaciones más significativas”.

Sala de estimulación multisensorial

Desde hace dos años el Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos cuenta con una sala de estimulación Multisensorial que se dirige principalmente a la habilitación de aquellos residentes con discapacidad intelectual gravemente afectados, es decir, con limitación intelectual severa y profunda, conductas desadaptadas severas, déficits sensoriales y alteraciones motoras y/o neurológicas asociadas.

Las salas de estimulación multisensoriales son espacios físicos que contienen recursos que, mediante la técnica, se facilita ver, sentir, tocar, entender, probar y crear. El objetivo final de esta sala es favorecer su nivel de integración sensorial, facilitando así los aprendizajes básicos y abriendo puertas a relaciones más significativas. También existe un objetivo general que se centra en crear un espacio de trabajo sensorio-motriz con recursos para la estimulación de los sentidos,  buscando la satisfacción, el placer, el descanso y la disminución de disconductas. 

Los beneficios terapéuticos de la sala de estimulación sensorial, pueden englobarse en cuatro niveles: conductual, favoreciendo la exploración motriz y la actividad manipulativa; físico, mejorando la mecánica respiratoria, el equilibrio y el ajuste corporal, entre otros; cognitivo, aumentando la respuestas de orientación y de atención al entorno, por ejemplo; y emocional, ya que se han manifestado mejoras en su autoconcepto, su sensación de bienestawr y la relación en su estado de ánimo.

Gabriel Mazuecos, educador responsable de la sala de estimulación, asegura que los beneficios “están confirmados por los hechos. Se trata de un lugar en el que pueden participar todos los usuarios del centro, sobre todo aquéllos que tienen menos actividad, siempre acompañados por un profesional que les guía”. Según sean sus necesidades se trabaja con la estimulación somática, vestibular, visual, auditiva, táctil, olfativa, motriz, de comunicación y de ocio.

Área de discapacidad del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos

En el Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos se atiende en la actualidad a alrededor de 1070 varones con discapacidad, de los que 462 usuarios tienen discapacidad intelectual y 20 inteligencia límite y trastornos asociados, convirtiéndose así en el dispositivo de la Comunidad de Madrid con el mayor número de plazas para atender a personas con discapacidad intelectual y problemas de conducta.

“Una de las señas de identidad del área de atención a personas con discapacidad intelectual del Centro San Juan de Dios” -señala Carlos de Pablo-Blanco, coordinador facultativo del área-, es que presta atención integral y especializada a varones mayores de 18 años con discapacidad intelectual y graves trastornos de conducta que no pueden acudir a centros no específicos de trastornos de conducta ni pueden ser atendidos en su medio familiar”. Del total de usuarios del área de discapacidad intelectual del Centro, el 66 por ciento tiene como diagnóstico secundario trastornos de conducta, un 19,91 por ciento epilepsia, un 7,22 por ciento lesión cerebral, un 1, 75 por ciento déficit sensorial y un 5,03 por ciento algún tipo de enfermedad mental asociada.

La complejidad de estos tratamientos ha supuesto una evolución y profesionalización en los centros en constante adaptación. “En la actualidad -explica De Pablo-Blanco-, esta área se compone de varias unidades donde cada residente recibe una atención integral e individualizada para conseguir el máximo desarrollo de sus competencias y posibilidades de participación social teniendo en cuenta sus características, intereses y necesidades”.

Como él mismo señala, “la intervención que se lleva a cabo con las personas con discapacidad intelectual ha de realizarse desde un enfoque biopsicosocial y desde una intervención interdisciplinar”. Se trata de un conjunto de actuaciones que aúnan estrategias de valoración y afrontamiento desde el ámbito psicológico, médico y socio ambiental. Para De Pablo-Blanco “la integración del tratamiento farmacológico y el conductual resulta fundamental y requiere de una buena comunicación y coordinación entre todos los miembros del equipo”.

Esta forma de trabajar con los residentes ha obtenido muy buenos resultados y es valorada positivamente por sus familias. En las últimas encuestas realizadas en el Centro San Juan de Dios, se obtiene un índice de satisfacción general del 81,4 por ciento y un índice de satisfacción en las familias del 99,1 por ciento. El cien por cien de las familias encuestadas responde que recomendarían el centro.

Desde el Centro San Juan de Dios se denuncian los obstáculos que las personas con discapacidad se encuentran en su día a día. Por un lado, las barreras físicas o arquitectónicas, que dificultan su libre desplazamiento y comunicación. Por otro, las barreras sociales, es decir, las actitudes o conductas que van en contra de la aceptación e inclusión de las personas con discapacidad. Y, por último, las barreras culturales. En este punto se encuentran las creencias, valores, ideas o hábitos que se transmiten y que dificultan a estas personas su oportunidad de participar plenamente en las actividades de la comunidad a la que pertenecen.