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30/03/2017 - 12:07 General

El programa REULE (Rehabilitación en Unidades de Larga Estancia) emprendido por el Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos hace casi nueve años, ha supuesto un éxito por su capacidad de reinserción de personas con algún tipo de enfermedad mental. Como ha afirmado Juan Jesús Muñoz, coordinador de rehabilitación del área de Salud Mental del centro, “de los 27 usuarios que han participado en el hogar de entrenamiento intensivo (inaugurado hace seis años), sólo cinco han salido del programa por incumplimiento de objetivos”. “Además, añade, ha habido dos altas hospitalarias, nueve derivaciones a PIC y un alta a un piso tutelado de la Comunidad de Madrid”.

Estos datos, manifestados en el 20 Congreso Nacional de Hospitales y Gestión Sanitaria que se está celebrando en Sevilla, son muy significativos si tenemos en cuenta que el promedio de años de ingreso en estas unidades, como señala Juan Jesús Muñoz, está en torno a los 11 años. “Si hablamos del promedio de años que llevan en el centro los usuarios que acaban siendo externalizados, estaríamos en torno a los 9,5 años. En cuanto al tiempo medio en el dispositivo previo a la externalización, el denominado hogar de entrenamiento intensivo, sería de entre 1 y 3 años”.

El proyecto REULE ha supuesto y supone una reorganización del área de Salud Mental, estableciendo un modelo de organización y redistribución de los pacientes según sus niveles de desempeño psicosocial. “El diseño y puesta en marcha del hogar de entrenamiento intensivo –aclara Juan Jesús Muñoz- contribuye a establecer un puente de unión y enlace entre las unidades de larga estancia, con un claro perfil rehabilitador, y el medio natural, de cara a alcanzar una posible reinserción del usuario en la sociedad, apoyándose a la vez en la creación de dispositivos intermedios y con un perfil sociosanitario (pisos tutelados supervisados) que garantice una plena integración en la comunidad”.

El hogar de entrenamiento intensivo se divide en dos fases, denominadas MASEI y MISEI. La primera de ellas, con una duración de seis meses, se centrará en que los usuarios logren un adecuado trabajo grupal que facilite una eventual convivencia futura en un dispositivo intermedio en el medio natural o, incluso, facilitar las condiciones que permitan una vida lo más autónoma posible sin necesidad, prácticamente, de ningún tipo de supervisión.

La fase MISEI, que se extiende durante medio año más, busca que los usuarios aprendan a resolver diferentes controversias que pueden surgir a lo largo de una convivencia normalizada.

Para finalizar, el coordinador de rehabilitación del área de salud mental ha querido destacar la importancia del acceso a los recursos sociosanitarioa, favoreciendo a quienes más lo necesitan.