Misión, visión y valores

La tradición de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios avala como puntos fuertes la Misión, Visión y Valores de la Institución, registrados en diversos documentos que desde el principio acompañan a la Orden en su Historia. Estos principios, reflejados en la cultura institucional, han motivado, favorecido e impulsado el interés por acreditar un sistema basado en las mejores prácticas y el usuario como eje del sistema asistencial comunitaria, fomentando la participación de nuestros colaboradores y manteniendo el estilo  de San Juan de Dios.

MISIÓN

La parábola del Buen Samaritano nos ayuda a orientar nuestra misión al estilo de Juan de Dios, que hace del otro, su prójimo, un hermano... Pues él no dio rodeos ante el enfermo y necesitado; se detuvo ante ellos, se preocupaba por sus necesidades corporales y espirituales; los acogió en su propia cabalgadura, en su casa, ofreciéndoles lo que tenía y demandando para ellos justicia y asistencia digna; supo arriesgar su reputación a favor de los más pequeños... Esta es nuestra misión, evangelizar el mundo del dolor y del sufrimiento a través de la prestación de una asistencia integral a los enfermos y necesitados, con preferencia a los más débiles y marginados, en salud mental, discapacidad y psicogeriatría.

VISIÓN

Siendo un centro de referencia en salud mental, discapacidad y psicogeriatría en la Comunidad de Madrid, conseguir la plena integración en la red asistencial comunitaria, fomentando la participación de nuestros colaboradores y manteniendo el estilo de San Juan de Dios.

VALORES

Los Valores constituyen el elemento vertebrador de la Cultura de la Orden Hospitalaria y marcan una dirección común para todos los profesionales que colaboran en los Centros de la Orden. Estos Valores son de contenido universal.

Es costumbre hablar de los Centros de San Juan de Dios como centros carismáticos, centros juandedianos, pues con los valores de la Orden, desde la Hospitalidad, lo que se intenta es concretar una forma de ser, de estar y de hacer.

El valor hospitalidad, desde el êthos existencial, bien podría estar estructurado por las siguientes claves axiológicas: respetar la dignidad personal de todos los humanos, comprender la grandeza de nuestra unicidad biológica e irrepetibilidad histórica, entender la vida desde la relacionalidad afectiva, compartir la experiencia de vida interculturalmente, actuar buscando el bien común, etcétera, que podría servirnos de referente para una ética de mínimos compartida por todos, incluso para una ética en clave global, con la finalidad de poderlo aplicar en nuestro día a día, para que la sociedad en la que nos movemos pueda percibir en qué nos caracterizamos.

También se intentan definir estos valores con el propósito de que la familia hospitalaria; es decir, hermanos, trabajadores, voluntarios, colaboradores, familia y enfermos, compartamos un lenguaje común.

La HOSPITALIDAD es el valor transversal que informa todos los demás valores y que ejercemos con la colaboración de muchas personas para conseguir un mundo más humano. Las exigencias de la hospitalidad los encontramos en las constituciones: «La hospitalidad que hemos profesado nos compromete a velar para que se respeten siempre los derechos de la persona a nacer, vivir decorosamente, ser curada en la enfermedad y morir con dignidad. Nos esforzamos para que, en todo momento, aparezca con claridad que la persona enferma o necesitada es el centro de interés en nuestro apostolado hospitalario. Vivimos de tal modo identificados con nuestra misión, que nuestros colaboradores se sienten movidos a hacer lo mismo.» 

La Hospitalidad es un don que impulsa a asistir a las personas que sufren por cualquier causa, con actitudes y con la práctica peculiares de los Hermanos de San Juan de Dios: servicio humilde (que no está contrapuesto a la máxima cualificación profesional), con paciencia y responsabilidad; con respeto y fidelidad a las personas a las que prestan su servicio; con comprensión, con benevolencia, con abnegación; participando en las angustias y en las esperanzas de la persona que se encuentra en la fase del final de la vida.

La Hospitalidad es el valor central, que se expresa y se concreta en cuatro posibles valores guía; pueden ser muchos más, pero nos centramos en estos cuatro: calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad.

Hablar de CALIDAD, como valor, es hablar de excelencia, profesionalidad, atención holística, conciencia de las nuevas necesidades, modelo de unión con nuestros Colaboradores, modelo de atención juandediana, arquitectura y decorado acogedores, colaboración con terceros.

Hablar de RESPETO, como valor, es hablar de respeto por el prójimo, humanización, dimensión humana, responsabilidad recíproca para con los Colaboradores y Hermanos, comprensión, visión holística, promoción de la justicia social, derechos civiles y humanos, implicación de los familiares

Hablar de RESPONSABILIDAD, como valor, es hablar de fidelidad a los ideales de San Juan de Dios y de la Orden, ética (bioética, ética social, ética de gestión) protección del medio ambiente, responsabilidad social (para los europeos: la Unión Europea), sostenibilidad, justicia, justa distribución de los recursos.


 
Hablar de ESPIRITUALIDAD, como valor, es hablar de pastoral de la salud, evangelización, ofrecer atención espiritual a los miembros de otras religiones, ecumenismo, colaboración con parroquias, diócesis, otras confesiones religiosas. Se podría concretar que el valor de la espiritualidad es para guiar a cada persona de hoy en su búsqueda de significado, de religión y de lo trascendental.

Desde estos valores de hospitalidad, calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad, lo que pretendemos es ser testigos, en medio del sufrimiento del enfermo en la tarea de aliviarle, lo cual implica temor y valentía, ya que tenemos presente que nunca se sale indemne cuando uno se adentra en el corazón del sufrimiento.Por ello se necesitan valores que sustenten nuestro quehacer diario para con el enfermo, para que en medio de tanta dureza seamos siempre un abrazo entrañable de calidez y con calidad.